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Varroa destructor
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Arachnida
Orden: Acari
Familia: Parasitidae o Varroidae
Género: Varroa
Especie: V. destructor


El ácaro Varroa jacobsoni, Oudemans (Ácaros: Mesostigmata / Varroidae) se describió primero como un ectoparasito de la abeja melífera oriental, Apis cerana, Fabricius, en Java, (Asia). La introducción comercial de colonias de Apis mellifera L., en las áreas pobladas con colonias de Apis cerana trajeron como consecuencia que las especies que previamente eran alopátricas se pusieran en contacto (Ruttner & Mazo 1983) y permitió que Varroa jacobsoni pasara a ser un huésped de Apis mellifera para transformarse en una enfermedad de distribución geográfica mundial (Delfinado 1963, De Jong et al. 1982, Sammarato et al. 2000). Las poblaciones del parásito permanecen pequeñas dentro de las colonias de Apis cerana, (Koeninger et al. 1983) y no daña la colonia.

La variación perceptible entre las poblaciones Varroa jacobsoni dependen en las características de las poblaciones que se estudiaron. Grobov et al. (1980) estudiando los carácteres morfológicos, las diferencias observadas, entre Varroa jacobsoni de la URSS, Japón y Alemania.

Esta observaciones fueron completadas por estudios que usaron técnicas similares (Delfinado-Baker 1988, Delfinado-Baker & Houk 1989, DeGuzman et al. 1997) y han permitido diferenciar Varroa jacobsoni de las otras dos otras especies del mismo género, a saber Varroa underwoodi, Delfinado-Baker and Aggarwal y Varroa rindereri, Guzman and Delfinado-Baker (De Guzman & Rinderer 1999).

Los estudios se basaron en las técnicas del isozyma (Issa 1989, Biasolo 1992) y la amplificación de polimorfismos en ADN (RAPD), (Kraus & Cace 1995, Del Guzman et al. 1997) mostrando la frecuencia diferenciada entre las diferentes poblaciones de Varroa jacobsoni, sugiriendo que la entidad conocida Varroa jacobsoni era más de una especies.

Anderson y Trueman (2000) estudió el ADNmt y las sucesiones del gen y morfológico de los carácteres de muchas poblaciones de Varroa jacobsoni, de diferentes partes del mundo, e identificó los diferentes genotipos de Varoa jacobsoni (Anderson & Fuchs 1998, Del Guzman et al. 1998, 1999, Guzman & Rinderer 1999, Anderson 2000).

Por ello dividieron al taxón genérico Varroa en dos especies:

  • Varroa jacobsoni, Oudmans que infecta a Apis cerana en la región de Malasia e Indonesia
  • Varroa destructor, Anderson y Trueman, qué infecta su huesped Apis cerana natural en el continente Asiático así como también a la especie Apis mellifera, de distribución mundial.

Medidas de Varroa[]

Un comparación de mediciones (en milimicras) del tamaño del cuerpo de una Varroa hembra de origen Tunesiano de (Apis mellifera intermissa), comparada con mediciones de V. jacobsoni y V. destructor reportadas por Anderson and Trueman (2000). ES significa error estandar.

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Especie Largo del cuerpo Ancho del cuerpo
V. destructor (And. et Tru., 2000) 1167.3-ES 26.8 1708.9-ES 41.2
V. jacobsoni (And. et Tru., 2000) 1063.0-ES 26.4 1506.8-ES 36.0
V. destructor norte Tunes 1204.9-ES 40.10 1738.5-ES 35.30
V. destructor Centro de Tunes 1164.9-ES 38.46 1711.2-ES 47.44
V. destructor sur de Tunes 1197.1-ES 28.31 1756.9-ES 39.29

Según Zhi-Qiang Zhang (2000).

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Especie Largo del cuerpo Ancho del cuerpo
V. destructor 1.16 mm 1.70 mm
V. jacobsoni 1.06 mm 1.50 mm

Sistemática.[]

Varroa jacobsoni fue descripta originalmente por Oudemans para la abeja melífera oriental, Apis cerana, estudios genéticos demostraron que esta especie es un complejo de por lo menos dos especies diferentes; con nueve haplotipos que incluyen el de Java que se utilizó para describir la especie, el resto se distribuyen por toda Asia.

Varroa destructor presenta seis haplotipos que también infectan a Apis cerana por todo el continente Asiático, siendo las hembras más grandes y menos esféricas que Varroa jacobsoni. Un haplotipo de Varroa destructor típico de Corea del Sur, que también parásita a Apis cerana allí, se los encontró parasitando Apis mellifera en Europa, Medio Oriente, África, Asia y América.

El haplotipo Tailandes-Japonés se lo encontró parasitando Apis cerana en Japón y Tailandia; también parásita Apis mellifera en Japón, Talilandia y en America.

Hay tres haplotipos que infectan las Filipinas y es incierta aún su taxonomía.

Varroa destructor en Cuba[]

Los resultados de la micrometría arrojaron un largo de 1153 ± 37 m y 1700 ± 56 m de ancho, con una relación largo/ancho de 0,68, lo que le da al cuerpo una forma transversalmente elipsoidal, llegando a observarse especímenes que alcanzaron 1269 x 1718 m. Se apreció una considerable variabilidad en las dimensiones del idiosoma. El cuerpo (Figuras 1 y 2) presenta un color marrón rojizo y por su parte inferior se observan cuatro pares de patas articuladas, el primero de ellos francamente dirigido hacia delante, todos dotados con estructuras para la fijación al hospedero en forma de amplias ventosas acampanadas (Fig. 3). En general se apreciaron numerosos pelos de diversa longitud y grosor, resultando particularmente llamativas las setas marginales (Fig. 4), en los bordes laterales del idiosoma, robustas y curvas en sentido posterior, cuyo conteo arrojó una media de 21,66 por lado del cuerpo, pero con extremos de 18 y 26 y especímenes muy dispares con 19-19, 18-19, 25-25, 19-26 y 24-26.

Los peritremas (Fig. 5 y 6), difíciles de observar debido a que quedan generalmente ocultos por las patas, tienen su origen al nivel del espacio entre las coxas III y IV. Se observó en su extremo un reborde o muesca que da la impresión de un gancho, apreciable cuando se dobla el tubo y cambia su posición en relación con el observador (Fig. 5). El poro genital (Fig. 7) es transversalmente ovalado y está situado en la cara ventral del cuerpo, en el espacio comprendido entre las coxas I y II, mientras que el ano (Fig. 8) se apreció en la extremidad posterior del cuerpo, con su forma característica. En el capítulo o gnatosoma (Fig. 9) situado en la parte anteroventral del cuerpo, se destacan los fuertes quelíceros con sus agudas puntas.

Ventrolateralmente y algo por detrás de las coxas IV se apreciaron dos estructuras redondeadas (Fig. 10 y 11) con clara impresión de profundidad, especialmente al examinarlas mediante el microscopio de contraste de fase.

Discusión[]

Las dimensiones medias obtenidas (1 153 ± 37 x 1 700 ± 56 m) y su relación largo/ancho o índice de apariencia de 0,68, es similar a los de la región del Amur, en Rusia (Grobov et al., 1979), pero mayores que los obtenidos de Apis cerana en Java (1 065 x 1 575 m) (Oudemans, 1904) y Borneo (1 077 x 1 596 m) (Guzmán y Delfinado-Baker, 1997); algo más que los del Sudeste de Asia (1 108 x 1 660 m) y ligeramente mayor que los de Europa (1 117 x 1 677m) (Delfinado-Baker y Houck, 1989). Como se puede apreciar, la longitud corporal media es menor que la de Varroa rindereri (1 153 x 1 180 m en esta); en ciertos especímenes se alcanza dicha medida e incluso se supera (hasta 1 269 m) y el ancho es similar (1 700 y 1 698 m), observándose especímenes francamente mayores, con dimensiones de 1 219 x 1 718 m y 1 269 x 1 718 m. Es oportuno señalar que recientemente, al medir ácaros de la misma región de Cuba, Pérez (1999) obtuvo dimensiones medias de 1 141 ± 57 m x 1 710 ± 56 m y 1 178 ± 42 m x 1 736 ± 44 m, incluso ligeramente mayores que las de los presentes resultados. Aunque según Guzmán et al. (1996) Varroa rindereri “es muy parecida a V. jacobsoni”, es perfectamente diferenciable, y resulta de gran valor el hecho de que ha sido reportada exclusivamente en Apis koschevnikovi, en Borneo, y parece ser específica de esa abeja, ya que no se observaron infestaciones cruzadas en Apis cerana, en un mismo apiario.

El número de setas marginales (media) está por encima del señalado para V. jacobsoni de Apis cerana, en Borneo (19 ± 0,4) (Guzmán y Delfinado-Baker, 1997), con media de 21,66 por lado del cuerpo y extremos de 18 y 26 que muestran una gran variabilidad, por lo que esta característica por sí sola no parece tener un valor apreciable. Resulta llamativo que las dimensiones tiendan a incrementarse según se miden ácaros procedentes de A. mellifera en zonas de más reciente introducción, hasta el extremo de que Aguirre (2001) comunica haber hallado especímenes de hasta 2000 m en Baja California Sur, México, donde se reportó el parásito en 1998. Esto podría estar relacionado con un menor grado de adaptación (¿tolerancia?) de las poblaciones del hospedero. Ya se hizo referencia, sin embargo, a los resultados de Grobov et al. (1979), quienes midieron ácaros de 997 a 1 147 m de largo por 1 542 a 1 688 m de ancho, con gran variabilidad, aspecto que también se pone de manifiesto en los presentes resultados.

Las dos especies con las cuales pudiera haber confusión son Varroa underwoodi y Varroa rindereri. La especie V. underwoodi es más pequeña (700 a 800 m por 1 080 a 1 360 m), sus setas marginales son muy largas y sobresalientes, tiene el cuerpo de forma elipsoidal y sólo ha sido hallada en Apis mellifera de Papúa Nueva Guinea. Además, no existe ningún reporte de daños significativos hasta el momento y se limita a Apis cerana en Indonesia, Corea, Malasia, Vietnam y Nepal (Lee, 1995; Anderson et al., 1997). Los ácaros del género Euvarroa, además de las claras diferencias en la forma longitudinalmente ovoide del cuerpo, poseen los peritremas rígidos, más cortos y unidos a la cutícula, apreciándose laterales y algo posteriores a las patas IV (Bruce et al., 1997). Las características de los peritremas oncuerdan con las descritas por los propios autores, con su muesca esclerotizada característica en forma de gancho. Requieren estudios posteriores las dos estructuras similares a espiráculos, situadas por detrás del último par de patas, no descritas en los trabajos consultados ni vistas por los autores en ninguna foto o esquema del parásito.

Un aspecto epizootiológico que apoyaba la identificación del ácaro presente en las abejas de Cuba como V. jacobsoni Oud. era el carácter explosivo del proceso epizoótico y la alta mortalidad de colmenas (Puentes et al., 1998), con una evolución que hacía recordar el proceso acaecido en aquellas regiones con abejas que dieron origen a nuestra abeja criolla, a pesar del tiempo transcurrido y las diferentes condiciones ambientales y de manejo (Alpatov, 1977; Guzmán y Rinderer, 1999; Rosenkranz, 1999).

Si se toman en cuenta los criterios de Kraus y Hunt (1995) y Rosenkranz (1999), todo indica que, como en otros casos, hay participación del parásito, del hospedero y del medio, porque por un lado, se aseguraba la existencia de al menos tres genotipos de V. jacobsoni (R, J y PNG) de los cuales el R es el más patógeno, es el único encontrado en Europa y predomina en EE.UU., mientras el J, relativamente benigno, se encuentra en Brasil y Puerto Rico (Guzmán et al., 1997, 1999; Guzmán y Rinderer, 1999) y por otro, existen numerosas evidencias de diversidad en la resistencia natural o tolerancia del hospedero (Wilson et al., 1995; Kraus, 1995; Moretto et al., 1996; Anderson y Sukarsih, 1996; Anderson y Fuchs, 1998; Jong, 1998; Cajero, 2000). Según análisis del ADN, el genotipo que se halló en Java por Oudemans (1904), no fue el que se dispersó luego por el mundo, como antes se creía, sino los genotipos R y J (Guzmán et al., 1997) pero las más recientes investigaciones (Anderson, 2000; Anderson y Trueman, 2000) aseguran que, efectivamente, Varroa jacobsoni de Apis cerana, descrito por Oudemans (1904) es incapaz de reproducirse en Apis mellifera y que el ácaro causante del gran problema mundial de la varroasis en esta abeja es una especie diferente, de tamaño significativamente mayor y no reproductible con aquella, que comprende los halotipos Corea (ruso) y Japón (Japón-Thailandia) y que ha sido denominada Varroa destructor (Anderson y Trueman, 2000). Esto parece tener ya un consenso generalizado (Shaw, 2000; Harris y Harbo, 2000; Guzmán, 2001, asumiéndose que los hallazgos de investigaciones precedentes sobre Varroa jacobsoni corresponden en su mayoría a Varroa destructor (Sanford, 2000).

  • Reporte del ácaro parásito Varroa destructor (Anderson & Trueman) en colmenas (Apis mellifera L.) de una zona de la provincia de La Habana. Jorge Demedio, Jorge L. Sanabria, Eugenio Roque, Idolidia Peñate y Jesús O. Carta.

Enlaces externos[]

Véase también[]

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