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Moisés Santiago Bertoni
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Moisés Santiago Bertoni y su señora Eugenia Rossetti en agosto de 1913
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El presidente del Paraguay Eduardo Schaerer y su comitiva en Puerto Bertoni, año 1914. Sentados de izquierda Moisés, la Señora Schaerer, Eugenia, Aurora, el presidente. Adelante, entre Eugenia y Aurora, Linéo. Parados, a la extrema derecha, Moisés (Hijo) y Wienkelried.
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Grupo de familia en Puerto Bertoni, año 1914. Parados, de izquierda: Werner, José Mereles, Aurora, Wienkelried, Santiago Flores, Walter, Liberio, Reto, Juan B. Jiménez, Moisés (hijo). Sentados, de izquierda: Mercedes, Helvecia, Angélica, Moisés, Eugenia, Vera, Inés, y Nietos
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El Mentor Agrícola, Obra del Dr. Bertoni.


Moisés Giacomo Bertoni o Moisés Santiago Bertoni Doctor en Ciencias Naturales, (Nació en Lottigna, Suiza, el 15 de junio 1857-Murió en Foz de Yguazú, el 19 de setiembre de 1929), naturalista, botánico, antropólogo y etnógrafo. En 1899 describió Stevia rebaudiana, la yerba dulce, en Paraguay.

Fue fundador de la colonia Colonia Guillermo Tell luego denominado Puerto Bertoni (frente a Puerto Península, Iguazú, Argentina) en su honor a orillas del Río Paraná. El segundo de sus hijo Arnaldo de Winkelried Bertoni se forma también como naturalista y escribe sobre las abejas de Paraguay, ornitología y mamíferos. Su hermano Guillermo Tell Bertoni.

Moisés Bertoni nació en una familia liberal de Lottigna, un pequeño pueblo del cantón suizo de Ticino, situado en el valle de Blenio, en la Suiza italiana, el 15 de junio de 1857. Era hijo de un abogado llamado Ambroggio Bertoni y una maestra, llamada Giuseppina Torriani. Muere durante su estadía en Foz de Yguazú, el 19 de setiembre de 1929.

Desde muy joven, Moisés se distinguió por su espíritu crítico y por su apego al estudio, dirigiendo su atención a diversas disciplinas como la meteorología, la mineralogía, la bótanica, geografía, etc.

En 1875 inició sus estudios de derecho, los que poco tiempo después abandonó para dedicarse a las ciencias naturales. Esta decisión fue aceptada a regañadientes por su padre, pero contó con el apoyo de su madre, una mujer apasionada por la botánica.

Joven aún fundó en su pueblo natal un observatorio meteorológico y poco después, renunciando a una situación privilegiada y burguesa, optó por la sacrificada vida de científico, para lo cual se puso un destino, las hasta entonces impenetrables selvas americanas.

Vino a Buenos Aires y, poco después, ya se hallaba establecido en las Misiones argentinas, dedicado al estudio de las ciencias naturales. En 1886 pasó al Paraguay, donde fundó una colonia agrícola administrada por él mismo, en el lugar hoy conocido como Puerto Bertoni.

Pronto su labor fue conocida en los principales círculos científicos y sociales, a tal punto que el Gobierno paraguayo le encomendó la creación de la Escuela de Agricultura, para lo cual, a su pesar, tuvo que hacer un forzoso paréntesis en sus investigaciones de campo, o, mejor dicho, de monte. Claro que, en tanto, sus desvelos eran amortiguados por el afán de su propia y numerosa prole, cada uno de cuyos miembros le secundaba en su labor de científicos.

Cronología[]

  1. 1857-15 de Junio. Nace Moisés Santiago Bertoni en Lottigna Suiza, hijo de Ambrosio Bertoni, abogado, notable jurisconsulto, funcionario y político ticinense y de Josefina Torreani, maestra de Milán.
  2. 1874. Fundó en colaboración con su madre, el primer observatorio meteorológico de su pueblo natal, iniciando una serie de estudios y observaciones que ocuparán su interés durante toda su vida.
  3. 1876. 4 de enero de 1876. Se casa con Eugenia Rosseti, no bien concluye el Liceo.
  4. 1876. marzo de 1876. A partir de esa fecha y hasta su viaje a América en 1884, publica diversos artículos en los diarios de Suiza, citados en la biografía.
  5. 1877. 15 de marzo. Nace su primer hijo Reto Bertoni.
  6. 1877. 1º de mayo. Se inscribe en la universidad de Zurich, para frecuentar los cursos de derecho y Ciencias Naturales. A fines de ese mismo año, hace abandono del curso de derecho y se afirma en su vocación de naturalista.
  7. 1878. agosto. Culmina el Bachillerato en Ciencias en Zurich.
  8. 1878. noviembre. Se inscribe en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Ginebra.
  9. 1878. diciembre. Nace su segundo hijo, Arnoldo de Winkelried Bertoni.
  10. 1880. 18 de abril de 1880. Nace su hija Vera Bertoni (tercera hija). Ese mismo mes culmina sus estudios en la Facultad de Ginebra y se retira a Lottigna, para preparar su tesis, laureándose como Dr. en Ciencias Físicas y Naturales.
  11. 1881. 17 de septiembre de 1881. Nace su cuarta hija Sofía Bertoni.
  12. 1882. 3 de marzo de 1882. Publica en Suiza, estudios que había comenzado a los 17 años de edad, con el título: I primi abitatori delle Valli Retiche ticinesi.
  13. 1882. El joven Bertoni recibe el encargo del Gobierno Federal Suizo, de reorganizar la red meteorológica de su país, lo cual realiza publica un interesante estudio al respecto.
  14. 1883. 7 de febrero de 1883. Nace su quinta hija Inés Bertoni, que muere trágicamente en el Alto Paraná, República del Paraguay.
  15. 1883. 9 de septiembre 1883. Publica en Suiza sus estudios sobre Le abitazioni dei Grösisch o Grebels o il paganesimo nella Valle di Blenio Bellinzona. Colombi.
  16. 1884. Publica en Bellinzona, Suiza. un estudio sobre las aguas termales de Acquarossa, Valle di Blenio. Editorial Colombi.
  17. 1884. 3 de marzo de 1884. parte de Génova, en el vapor Nord América (el mismo en el que viajara Edmundo D'Amicis), con su familia, compuesta en ese entonces por su madre Josefina Torreani (mamá Pepina); su esposa Eugenia Rosseti, sus hijos: Reto, Winkelried, Vera, Sofía e Inés, otros parientes y campesinos Suizos.
  18. 1884. 30 de marzo de 1884. Llega a Buenos Aires. El Presidente de la república General Julio Argentino Roca, lo recibe y le facilita los medios para el viaje y para su colonización en el territorio de Misiones.
  19. 1884. 5 de mayo de 1884. Llega la expedición a la ciudad de Corrientes, en un pequeño vapor que hacía el servicio regular entre Buenos Aires y Corrientes, por el Río Paraná.
  20. 1884. 10 de mayo de 1884. Salen de Corrientes en el vapor La Esperanza, mas pequeño, debido a una gran bajante del Río.
  21. 1884. 12 de mayo de 1884. Llegan a Ituzaingó, ante la imposibilidad de continuar el viaje por agua, debido a la poca profundidad del río, preparan una caravana de 8 carretas, 8 carruajes, 60 bueyes, 9 caballos y un cierto número de guías indígenas.
  22. 1884. 23 de mayo de 1884. En sólo cuatro días hacen el recorrido Ituzaingó-Posadas, donde son recibidos por el gobernador del territorio de Misiones, Coronel Rudecindo Roca, hermano del Presidente de la Nación, que le facilita todo lo necesario para el viaje y su establecimiento en las proximidades de Santa Ana.
  23. 1884. 28 de mayo de 1884. Llegan a Santa Ana, donde comienza sus trabajos experimentales de agricultura, botánica, zoología, meteorología, etnográficos, etc.
  24. 1886. abril de 1886. Muere en el Yabebiry su hija Inés Bertoni.
  25. 1887. 27 de septiembre de 1887. Nace en el Yabebiry, Argentina su sexto hijo Moisés Santiago Bertoni de igual nombre que él.
  26. 1887. a fines de este año, parte precipitadamente de Santa Ana y se establece en la ribera opuesta del Paraná, en Yaguarasapá, colonia sobre el río Pirapó, en el Paraguay. En Yaguarasapá nacen sus hijos Aurora Bertoni (séptimo hijo) y Guillermo Tell Bertoni, (octavo hijo).
  27. 1889. Una creciente del río Paraná destruye sus colecciones, herbarios, manuscritos, mientras él se encontraba explorando la región que va desde el río Monday, hasta los saltos del Guairá y la cordillera de Amambay.
  28. 1891. Funda sobre la ribera del Paraná, en una posesión de 12.500 hectáreas (cinco leguas cuadradas), La Colonia Guillermo Tell, donde tiene amplio campo para sus estudios y experimentos. Allí nacerán sus tres hijos menores: Walter Fürst Bertoni (noveno hijo), Werner Stauffacher Bertoni (decimo hijo) y Aristóteles Bertoni (decimo primer hijo).
  29. 1893. En compañía de Arnold Schoch y Carlos S. Barnes, remonta el río Paraná hasta el salto Guairá. Hace el primer relevamiento del Río Paraná hasta el Salto Guairá y el primer plano exacto de los saltos y sus inmediaciones.
  30. 1895. El Presidente de la República del Paraguay, General Egusquiza, lo llama para fundar y dirigir la Escuela Nacional de Agricultura (hoy la Universidad de Agricultura), en Asunción.
  31. 1903. Organiza la Sociedad Nacional de Agricultura, en Asunción.
  32. 1904. Luego de diez años de dedicarse a la Escuela Nacional de Agricultura, regresa a sus trabajos experimentales, agrícolas y científicos en la Colonia Guillermo Tell hoy Puerto Bertoni.
  33. 1905. Asiste como Delegado del Gobierno Paraguayo, al Tercer Congreso Científico Latinoamericano, de Río de Janeiro, donde presentó el primer trabajo sobre Geología del Paraguay y dos nuevos aparatos meteorológicos por él inventados: un drosómetro y un biotermómetro.
  34. 1908. Muere su Madre Giuseppina Torreani de Bertoni. Espíritu superior que los gobernaba, como dice su hijo.
  35. 1910. Concurre, comisionado por el Gobierno Paraguayo a la Exposición Internacional de Agricultura en Buenos Aires, donde obtiene 14 medallas y diplomas, y en ese mismo año representa al Paraguay en el Congreso Internacional Americanista que se celebra en la Capital Argentina.
  36. 1913. Concurre como Delegado de la República del Paraguay al Congreso Internacional de Defensa Agrícola de Montevideo en el tuvo destacada actuación.
  37. 1914. Llamado por el Presidente de la República del Paraguay, ocupa la Dirección de Agricultura.
  38. 1915. Muere su hijo Linneo Carlos Bertoni brazo derecho del padre en la obra escrita Descripción Física, Económica y Social del Paraguay; el padre le dedica esa obra con una poesía de la cual es autor y que figura en la primera página del tomo de la obra citada.
  39. 1916. Instala en Puerto Bertoni una imprenta propia a la que llama Ex Sylvis y en la cual desde 1916 hasta su muerte, publica a su exclusiva costa, la extensa obra escrita de la cual quedó inédita una gran parte.
  40. 1922. Concurre como Delegado de la República del Paraguay, al Congreso Científico Internacional Americanista en Río de Janeiro, en el que se presentó importantes trabajos sobre Antropología y Etnografía Guaraní.
  41. 1929. 24 de agosto de 1929. Muere en Encarnación Paraguay, su esposa, Eugenia Rossetti, tres semanas antes del fallecimiento de Moisés S. Bertoni, sin que éste se enterara de la triste noticia.
  42. 1929. 19 de septiembre 1929. Muere en Foz do Iguazú, Brasil a causa del paludismo. Al día siguiente es regresado a Puerto Bertoni, donde descansa debajo de los grandes árboles, muy próximo a su lugar de trabajo, su escritorio y las tumbas de su madre la Nonna Peppina y su hijo Linneo Carlos Bertoni.

Su historia[]

  • Por Francisco Alí Brouchoud, de la redacción de El Territorio.

Moisés Bertoni fue el primer naturalista en Misiones. Se lo recuerda en la región como el Sabio por su anónimo científico, difusor de los conocimientos aborígenes, consejero agrícola y meteorólogo. Estudió botánica, fue antropólogo y cartógrafo. Pisó la tierra colorada con el propósito principal de fundar una colonia socialista. Y fueron los anarquistas Reclus y Kropotkin quienes lo convencieron de elegir este destino.

La imagen que se ha ido construyendo en la provincia sobre la figura de Moisés Bertoni, el naturalista suizo que llegó aquí a fines del siglo pasado -la de un hombre preocupado exclusivamente por cuestiones botánicas y meteorológicas- es completamente parcial, y ha ocultado la dime Latina, y al fracaso de su proyecto inicial, no renunció nunca totalmente a su idea de perseguir la instauración de una sociedad ideal, que de alguna manera vio confirmada con el descubrimiento de la cultura guaraní, a la que dedicó su monumental obra, la Civilización Guaraní.

Moisés Bertoni nació en una familia liberal de Lottigna, un pequeño pueblo del cantón suizo de Ticino. Desde el mismo comienzo de sus estudios universitarios tuvo un marcado y similar interés por la ciencia y el pensamiento y la acción políticos. Pero el camino de las ideas que lo empujaron a venir a este rincón del planeta había comenzado mucho antes de él.

En el principio fue el anarquismo[]

La aparición puntual del anarquismo como corriente del pensamiento político europeo se produce en el siglo XIX, algunas décadas después de la Revolución Francesa, con pensadores como Pierre-Joseph Proudhon, pero su surgimiento tiene como antecedente a toda la tradición del pensamiento utópico de los siglos XVI y XVII (con la cual Moisés Bertoni y su aventura en América también tuvieron mucho que ver).

El citado filósofo francés consideraba a la política como una resignación de la soberanía del individuo en beneficio de los dirigentes, lo cual implicaba ya un profundo cuestionamiento al Estado, como una construcción derivada de la práctica política. Pero fueron el grupo de pensadores rusos constituido por Bakunin, Kropotkin, y el mismo Tolstoi quienes desarrollaron este corpus de ideas destinado a conmover profundamente las raíces de Occidente.

Aunque el movimiento no fue homogéneo, más allá de las diferencias entre sus diversas corrientes -una fragmentación que luego algunos considerarían la marca del pensamiento de izquierda- la coincidencia básica de las dos ramas principales del pensamiento revolucionario, el anarquismo y el comunismo, residía en su rechazo del sistema capitalista, y la necesidad de construir un nuevo tipo de sociedad, más libre e igualitaria. Luego de la I Internacional, hacia 1872, el enfrentamiento entre ambas tendencias desembocó en una grave ruptura que debilitó considerablemente al movimiento libertario.

A partir de entonces, los anarquistas se organizaron en grupos clandestinos y propendieron a la acción directa, radicalizándose y provocando que muchos de sus principales representantes fueran expulsados de casi todos los países de Europa. En ese marco, Suiza, no obstante, acogió a varios, y entre ellos al geógrafo francés Elisée Reclus, quien tendría una fundamental importancia en el viaje de Bertoni a Misiones.

El germen de un viaje[]

Reclus (uno de los fundadores de la geografía humana) había colaborado con Bakunin en la década de 1861-70. En 1867 se afilió a la I Internacional y en 1871 participó en la sublevación de la Comuna. Luego fue expulsado de Francia, y recaló en Suiza, más exactamente en Clarens, localidad del Cantón de Vaud, donde Moisés Bertoni lo conoció.

Por esa misma época, además, Kropotkin estaba nuevamente en el país helvético (donde ya había residido años atrás), y allí funda junto con Reclus, el periódico Le Révolté. Fue por entonces que ambos discuten con Bertoni (quien ya había abandonado sus estudios de derecho, y se dedicaba de lleno, en la medida en que su creciente familia se lo permitía, a los más diversos estudios científicos) la posibilidad de crear una comunidad agrícola socialista.

El anarquista francés, quien había estado en Colombia, es quien le aconseja viajar a Latinoamérica para concretar sus ideas, y le sugiere dos escenarios posibles para sus propósitos: Venezuela y el territorio de Misiones, en Argentina. Al parecer, Bertoni descarta el primero, ya que sabía de las exploraciones emprendidas por Humboldt allí, y escoge Misiones en Argentina.

Las ideas[]

Resulta muy difícil separar la pasión científica de las ideas políticas en el caso de Bertoni, no sólo porque, como se dijo, ambos campos ocupaban idéntico espacio en sus intereses, sino porque estos dominios se realimentaban uno al otro, tal como ocurría con Kropotkin, quien fue el gran modelo del entonces joven naturalista suizo por varios motivos. Al igual que lo haría Bertoni, Kropotkin había dedicado gran parte de sus esfuerzos a realizar estudios geográficos, zoológicos y antropológicos.

Pero la cuestión de la filiación de las ideas políticas de Bertoni queda absolutamente clara en la carta que dirige el 14 de febrero de 1882 a su esposa Eugenia Rossetti, quien se encontraba en Zürich, comunicándole su decisión de emprender el largo viaje a Misiones: El dado está echado y nosotros partiremos... Sí, querida Eugenia; partiremos hacia una supuesta patria; desdeñaremos una sociedad sifilítica que sólo las bombas sabrán curar; una sociedad que desde el lecho en el que yace putañeramente se burla de nuestra superstición humanitaria, y que ofrece su inmundo pan al precio de la humillación y del embrutecimiento. ¡No, por Dios!, la naturaleza no nos ha dado una conciencia superior para embrutecerla en aquel océano de basura que desfachatadamente se llama la sociedad moderna.

Todo el repertorio del vocabulario anarquista está presente en este párrafo, marcando el desprecio por una sociedad a la que consideraba sólo transformable a través de una violencia terapéutica. Hay que mencionar que entonces, al igual que en toda Europa, una gran tensión política recorría los cantones suizos, y que de alguna manera, Bertoni ya vislumbra el futuro que le esperaba al Viejo Continente, cuando dice, en la misma carta: Por otra parte, un buen día, mejor un terrible día, uno de aquellos que Europa va continuamente preparando, estallará la guerra y todos los bienes serán destruidos y todos los hijos masacrados como vil carne sobre el campo del... deshonor, muertos por los hermanos que son forzados a matar. ­¡Ah, no hay más horrible muerte que la de aquel que cae por una causa de la cual comprende toda la ignominia -la de quien es constreñido a morir fusilado o a empuñar el arma contra su semejante, sin otra culpa que la de ser un puro esclavo de una infamia que se supone deber- a quien, en fin, el comando impondrá por fuerza sofocar en sangre a sus amigos que combaten por sus ideas, para la salvación de la humanidad!.

Hay aquí también, sin duda, un rechazo por la institución militar y sus emblemas: patria, honor, deber (Bertoni había hecho el servicio militar en 1877, cinco años antes), y por si quedara alguna duda, un contundente pasaje de la carta a Eugenia expresa a todas luces la fe socialista que profesaba su autor, y que lo impulsa a emprender el viaje: Con todo, ¿qué otra cosa es el patriotismo sino un egoísmo, por más grande que sea, siempre a favor de una pequeña parte de la humanidad? Para un socialista, ¿qué otra verdadera patria puede existir fuera de la Tierra, qué otro patriotismo fuera de aquel que abraza a la humanidad entera?, se pregunta.

El guaraní no cede su independencia a ninguno, y menos aún a la autoridad

Como se ve, son varias las razones que impulsan a Moisés Bertoni a encarar su empresa en tierras misioneras: el rechazo de todo lo que representaba la sociedad europea, un fuerte interés por la ciencia natural, y también una situación económica agobiante, que le impedía sostener adecuadamente -y sin resignar sus ideales- a su ya por entonces numerosa familia. Lo expresa casi brutalmente, en otros dos párrafos de la carta antes citada a su esposa: Si fuese yo sólo, no dudaría en lanzarme a la línea más avanzada de la generosa legión que en la lucha materialmente activa todo sacrifica a la humanidad y a la revolución social. Oh, entonces no habría ninguna dificultad para mí. No pudiendo hacerlo, es mi deber combatir a través de la gran obra, y más adelante: Tú comprenderás que fuera de la bomba, hay sólo dos posibles caminos: la pluma y el ejemplo. La pluma me conduciría a la ruina económica y a comprometer el porvenir de aquellos seres de los cuales somos responsables, y siendo el ejemplo aquí imposible, mi deber me impone partir.

Podría llegar a leerse, en estas afirmaciones, un cierto matiz de rechazo de la vía violenta para el cambio social (en lo cual también hay una marca kropotkiniana), por lo menos como camino personal, y la convicción de que el escenario de la utopía socialista puede tener lugar en América, y más exactamente en Misiones. Moises Bertoni y su esposa

Desafortunadamente, sus peripecias aquí no lo alejarán demasiado de aquello que lo hizo huir de Europa: al llegar a la Argentina, a fines de marzo o principios de abril de 1884, es recibido por el entonces presidente, general Julio A. Roca, de quien, evidentemente Bertoni ignora su reciente campaña de exterminio contra los indios patagónicos. Por cierto, también Roca desconoce quién es su interlocutor, y se entusiasma con la aventura colonizadora que intenta Bertoni.

Así, lo recomienda a su hermano, el coronel Rudecindo Roca, entonces gobernador del territorio de Misiones, y le asigna tierras cerca de Santa Ana. Pero la llegada de Bertoni y sus colonos suizos tras un azaroso viaje lleno de peligros no cae en gracia a varios lugareños, algunos vinculados al poder, quienes ven frustrados ciertos negocios que planeaban justamente con esas tierras. Su casa, familia y acompañantes, terminan soportando un sitio a tiro limpio, y a duras penas logra huir a Paraguay.

Allí, abandonado por casi todos sus compañeros del principio, ya desaparece la primitiva idea de la colonia utópica, y la ciencia gana terreno en su espíritu y sus actividades, ...en medio de esa naturaleza que es mi religión y mi vida..., como había escrito alguna vez.

En su Puerto Bertoni, en pleno Alto Paraná, comienzan los años de fascinación e investigación sobre la flora, la fauna y los hombres.

Es que allí se inicia su largo contacto con los guaraníes.

En ellos, encuentra el reflejo de su pensamiento sobre la civilización, que para Bertoni consiste en el desarrollo de la agricultura como base de la vida material, de la moral como base de la vida psíquica, de las artes como goce y relación, y de la libertad y democracia como medios de dignificación individual y colectiva.

Salvajes y civilizados[]

El deslumbramiento de Moisés Bertoni por la cultura guaraní, y sobre todo por lo que hace a su organización sociopolítica es comprensible. Cerrados todos los caminos para la concreción de su proyecto inicial, su irrenunciable humanismo, que tomaba como herramientas de cambio las ideas anarquistas, encontró refugio en los estudios etnográficos de una cultura Otra, que en su diferencia, no podía sino parecerle perfecta y admirable.

En esto, no hacía más que seguir las huellas de Rousseau, y el tópico iluminista del buen salvaje, pero es justamente aquí donde su costado científico produce la síntesis que le permite superar la elucubración meramente teórica, y acortar la distancia de su condición, dándose la posibilidad de convivir y conocer de cerca esa utopía real y concreta que representaba para ojos europeos, el grupo étnico más extendido de esta parte del continente, y restaurar la condición humana que los aborígenes no poseían en ese entonces para casi nadie en Latinoamérica.

Hay una suerte de oxímoron ideológico en el título de su obra dedicada a los aborígenes de la región: Civilización guaraní, cambiando el término usual de la época, los salvajes por aquel sólo reservado a Europa y a aquellas culturas en las que Europa vio una concepción del Estado similar a la suya (Egipto, mayas, incas, etcétera).

Su punto de vista, sin embargo, no es un anacronismo. Hace algunas décadas, uno de los más destacados antropólogos franceses, Pierre Clastres, basó toda una teoría sobre el surgimiento del poder y el Estado, en el análisis de lo que antiguamente se denominaban sociedades primitivas, y más exactamente de la cultura guaraní. Clastres (un protagonista del Mayo francés) realizó trabajos de campo con los Guayakí del Paraguay, una etnia considerada proto-guaraní. En base a esto, escribió: En la sociedad primitiva no hay órgano de poder separado porque el poder no está separado de la sociedad, porque es ella quien lo detenta como totalidad, con vistas a mantener su ser indiviso, de conjurar la aparición en su seno de la desigualdad entre señores y sujetos, entre el jefe y la tribu.

Bertoni, por su parte, consignó sobre los guaraníes: Su constitución política era la democracia pura. El gobierno era del pueblo. El indio guaraní no cede su independencia ni como ciudadano ni como miembro de la tribu a ninguno y menos aún a la autoridad. Reconocía al cacique, estimaba al anciano, respetaba al abaré, pero no se consideraba nunca ni inferior ni sujeto a ninguno de estos.

Como se ve, Clastres y Bertoni observaron lo mismo. Sólo que el segundo lo hizo sesenta o setenta años antes.

Este próximo 15 de junio se cumplirán 142 años del nacimiento de Moisés Bertoni. Una oportunidad, sin duda, para otorgar a su figura la verdadera dimensión que tuvo, más allá de estereotipos de cualquier índole, tal vez recordando que fue, por sobre todas las cosas, un humanista en el orgulloso y altruista sentido que esa palabra adquirió luego de 1789, una fe que aún hoy quizás pueda arrojar una luz de esperanza sobre el vapuleado concepto de género humano.

  • Esta nota fue realizada con la colaboración de la familia Bertoni y Publicada en el diario EL Territorio, en mayo de 1999.

Traducciones[]

  • Juan Jesús Bertoni y Francisco Alí-Brouchoud.

Bibliografía[]

  • Baratti, Danilo, y Candolfi, Patrizia, L’arca di Mosè. Biografia epistolare di Mosè Bertoni, Edizioni Casagrande, Bellinzona, 1994.
  • Schrembs, Peter, Mosè Bertoni. Profilo di una vita tra scienza e anarchia, Edizioni La Baronata, Carrara, 1986.
  • Bertoni, Jesús Elías, y Peche de Bertoni, María Alida, El vigía de la selva, Impresiones Copilandia, Posadas, 1984.
  • Clastres, Pierre, Investigaciones en antropología política, Gedisa, Barcelona, 1981.

Vida y obra del sabio Moisés Bertoni[]

Una vida enamorada del saber. Entre todos los personajes que han participado en la historia del Paraguay, el investigador y pionero suizo Moisés Bertoni es, sin duda, una de las figuras más sorprendentes. En el Paraguay es considerado un Sabio por definición.

Moisés Santiago Bertoni (1875-1929) abandonó su Suiza natal para realizar sus ideales de vida en el Nuevo Mundo. En las riberas del Paraná, primero en la Argentina y definitivamente en el Paraguay, trató de crear una laboriosa comunidad que conjugara, lejos de los bulliciosos centros urbanos, la producción agrícola e investigación científica.

Los historiadores suizos Danilo Baratti y Patrizia Candolfi realizaron una biografía rigurosamente científica sobre él, que compilaron en un libro denominado Vida y Obra del Sabio Bertoni - Un Naturalista Suizo en el Paraguay, editado por la Agencia Suiza de Cooperación Internacional Helvetas. Este texto sigue las huellas, los sueños, los éxitos y las derrotas de este personaje excepcional y contradictorio, del sabio suizo que se enamoró del Paraguay y se quedó para siempre en el corazón de los paraguayos.

La historiadora paraguaya Milda Rivarola escribió en el prefacio de este libro: De todos los personajes legendarios que pueblan la imaginería colectiva de este país, el único asociado con el conocimiento y la ciencia es Moisés Bertoni (…) A diferencia de su gran contemporáneo Rafael Barrett, la figura mítica de este apasionado logró trascender muchas barreras ideológicas y de clases sociales. Lo nombraron con unción colorados y liberales, es recordado con respeto por intelectuales y campesinos, estudiantes universitarios y amas de casa, obreros y empresarios... Curiosamente, es la vida de Moisés Bertoni, ese hombre tan apasionado por todo el conocimiento, tan obsesionado en perpetuar su nombre, la primera que pasa a la historia en una biografía rigurosamente científica.

Investigación[]

Danilo Baratti y Patrizia Candolfi investigaron durante diez años la trayectoria de su compatriota, siguieron sus huellas hasta Asunción y hasta Puerto Bertoni, en Alto Paraná, con una persistencia y dedicación al conocimiento casi tan extraordinarias como las del mismo Bertoni. Para realizar esta investigación se abocaron a la lectura de miles de manuscritos, de una extensísima correspondencia redactada y recibida en diversos idiomas, a revisar mapas y clasificaciones taxonómicas, controlar anotaciones climatológicas y recomponer apuntes de clases agronómicas, además de localizar artículos de revistas de inicios de siglo y estudiar una biografía local dispersa en decenas de bibliotecas privadas. En su obra anterior L’arca di Mosé (El arca de Moisés), editada en el año 1994 y destinada al público ilustrado europeo, estos historiadores ya habían investigado sobre la trayectoria de ...un pensamiento moral, científico, político filosófico, cambiante, muchas veces contradictorio, pero lleno de una increíble vitalidad, como lo califica Rivarola.

Esta es una narración de logros y vicisitudes, de esperanzas y frustraciones, de escasos honores y reiteradas miserias. Porque escribir la biografía de Bertoni es hacer la historia de esa pasión que lo consume y recrea diariamente. De esa febril actividad que lo lleva de la colonización a la docencia, del ensayo ideológico a la clasificación botánica o zoológica, de las ponencias en congresos científicos al minucioso pesaje de su cosecha de café o banano, dijo Rivarola.

Un espíritu indómito[]

Cuando se ha nacido con un espíritu indómito en el cuerpo, se experimenta una especie de placer en combatir las dificultades más serias, y creo que este placer debe aliviar la angustia de quien sucumbe con la conciencia de haber combatido. Por más dura que pueda ser la lucha de la vida, nunca lo será tanto para igualar la satisfacción de haberla sostenido, porque cuanto más negras se presenten las dificultades la víspera de la batalla, tanto más bellas nos parecerán tras la victoria de mañana. El padre provee para salir fortalecido y con la conciencia de ser hombre, y el hijo aprende a serlo, acostumbrándose a despreciar el cansancio y desafiar los peligros. Esta es una educación muy dura, y a muchos les parecerá excesiva. Sin embargo, es la única verdadera y completa. Espartana o helvética, la historia la ha juzgado. Moisés Bertoni, La Voce del Ticino, 1886. Este texto escrito por Bertoni en el año en que la sequía obligó a su familia a abandonar Santa Ana para alcanzar Yabebiry, en plena estación de lluvias, demuestra la índole de incansable luchador de este científico.

Moisés Bertoni sintió un gran amor por el Paraguay, el cual expresó en una obra inmensa e inacabada, y muy poco reconocida. Trabajó aislado, desprovisto de apoyo estatal, misérrimo de fuentes, medios e instrumentos. Sin embargo, investigó exhaustivamente, pasando por las ciencias físico-naturales, la antropología, el ensayo lingüístico e ideológico, las observaciones filosóficas y el comentario histórico.

Uno de los últimos enciclopedistas[]

Bertoni formó parte de aquella pléyade de científicos que, en el siglo pasado, vinieron a América fascinados por la novedad, el exotismo y la posibilidad de realizar nuevas investigaciones que ofrecían los extensos territorios vírgenes del continente. Pero la diferencia de este científico con un Darwin o un Humboldt radica en que él no sólo vino como explorador e investigador, vino a quedarse creando las condiciones para instalar una colonia duradera en el Nuevo Mundo.

Tras intentarlo en la Argentina, se instaló en el Paraguay, en Alto Paraná, donde fundó la Colonia Bertoni –hoy convertida en museo– y participó de la vida pública del país, siendo el fundador de la escuela de agronomía.

Lo real y lo imaginario se confunden y la figura física de este ejemplar investigador se ha desdibujado con el tiempo tras el mito. Después de todo, alguien que predice las lluvias –y las sigue prediciendo, a sesenta años de su muerte, en su calendario–, aunque sus procedimientos hayan sido rigurosamente científicos, no puede menos que ingresar en la imaginación popular en el territorio de la magia.

Hacer un recuento de la vida de este investigador; sus dificultades, el efecto en su labor de la política local, sus problemas familiares y sus siempre gigantescos proyectos de investigación, es una tarea difícil. La aventura de crear una colonia de producción agraria ocupó todo su esfuerzo y determinó muchos de los temas que le interesaron como científico.

Polifacético, Bertoni investigaba desde la frecuencia de las lluvias, hasta las costumbres de los nativos del lugar. Incursionó en lingüística llevado por su interés en le vínculo de los idiomas indígenas. Bertoni no se conformó con ser un gran científico, fue un ambicioso pionero, de cuya personalidad se considera como uno de los rasgos más fascinantes el afán de omnisciencia, en una época en que el enciclopedismo comenzaba a ceder el puesto a la especialización.

Controlar la humedad, el viento y la temperatura es una tarea que Bertoni realizó diariamente durante más de cincuenta años.

“...para el estudio serio de la naturaleza y mucho más desde el punto de vista en que yo me había puesto, la vida en un centro de población, o cerca de él, es de muy poco provecho. No ocurre recogiendo datos incoherentes de todas partes, ni recorriendo campos y cruzando bosques apuradamente, ni siguiendo las vías fluviales o terrestres más frecuentadas, con el afán de observar en continua oposición con el deseo de volver a las delicias de un cómodo hogar. No es así como se penetran los secretos de los seres que pueblan, por lo común, las grandes soledades. Natura, la bella celosa, oculta sus primores a quien no se dedica fielmente y con toda el alma a su admiración, en el teatro mismo de sus triunfos.” Moisés Bertoni, Asunción, 1914.

Llamadas[]

  • “Hay que decirlo: todo lo que emprendía y realizaba este hombre era grande, enorme, casi

gigantesco.” Rodolfo Ritter, 1929

  • “En el seno de esa naturaleza que es mi religión y mi vida..” Moisés Bertoni.

El Libro de Baratti y Candolfi[]

El libro "Vida y obra del sabio Bertoni" es una biografía que traza el itinerario vital del científico, desde que salió de su Suiza natal hasta su instalación en las riberas del caudaloso río Paraná, primeramente en un ignoto lugar de las Misiones argentinas y, luego, en el Paraguay, en el lugar conocido como Puerto Bertoni.

Colonizador, primero; estudioso toda la vida, Bertoni se sintió a sus anchas en la agreste geografía altoparanaense donde, lejos del mundanal ruido, supo llevar una vida dedicada a sus investigaciones, cuyos resultados los fue dando a conocer a través de su propia imprenta "Ex Sylvis".

La obra de Baratti y Candolfi "sigue las huellas, los sueños, los éxitos y las derrotas de este personaje excepcional y contradictorio, del "sabio" suizo que se enamoró del Paraguay y se quedó para siempre en el corazón de los paraguayos".

Danilo Baratti y Patrizia Candolfi viven en la Suiza italiana y son catedráticos de historia en la Escuela Cantonal de Comercio de Bellinzona. Estudiosos de la vida y obra de Moisés Bertoni, hace cinco años publicaron una amplia biografía del científico, titulada L´arca di Mosé. Biografía epistolar di Mosé Bertoni.

Durante largos meses realizaron trabajos de catalogación de los manuscritos conservados en Puerto Bertoni

Trabajos del autor[]

  • BERTONI, Moises. (1916). Influéncia de la lengua Guarani en Sud-America. Anales Científicos Paraguayos, I, serie 2, ( Puerto Bertoni, 1916).
  • Moisés Bertoni. (1920). La lengua guaraní como documento histórico. Estructura. Inalterabilidad. Consecuencias para la etimología. Anales Científicos Paraguayos, II, serie 6 (Puerto Bertoni, 1920) p:432-464. Ed. Ex Sylvis, 1920.

Bibliografía de la obra del Dr. Moisés Bertoni[]

Monografía[]

  1. Resumen de prehistoria y protohistoria, de los países guaraníes. Asunción: Brossa, s.d.- 162 p.
  2. Reglas para limpia y raleo de bananales, deducidas de los experimentos practicados en la estación y aplicables principalmente a los paises que se encuentran al oriente del meridiano de Villa Rica. S.L.: s.n. ,s.d.- 4 p.
  3. Determinación Botánica. S.L. : s.n. ,s.d. - 8 p.
  4. El Cacao: su posible aclimatación en el Paraguay. S.L. : S.n. , 19..?. - 4 p.
  5. Nuovo compendio di geografia. Bellinzona: Colombi, 1878. -
  6. Le Abitazioni dei Crösisch o Grebels o il paganesimo nella Valle de Blenio. Bellinzona : Colombi, 1882.
  7. Les Euax thermales, acidules, salines, ferrugineuses, arsenicales, avec Lithine de Acquarossa, Vallée de Blenio (Suisse) : analyses et description / En collab. avec Giacomo Bertoni. - Bellinzona: Colombi, 1884. - 76 p.
  8. Plantas usuales del Paraguay Alto Paraná y Misiones: nomenclatura, caracteres, Propiedades y aplicaciones... incluyendo un estudio físico e industrial de las maderas. Asunción: Tall. Nacionales H. Kraus, 1901. - 122 p.
  9. Almanaque agrícola paraguayo. Puerto Bertoni: Imprenta y Edición Ex Sylvis, 1901. 250 p.
  10. Agenda agrícola del Paraguay. Puerto Bertoni: Imprenta y edición Ex Sylvis, 1903. 360 p.
  11. Agenda y Almanaque agrícola paraguayo... Asunción: Tall. Nacionales de H. Kraus, 1903. 360 p. (Publicada también con el título Agenda y mentor agrícola)
  12. Agenda y almanaque agrícola paraguayo: conteniendo la indicación de los trabajos agrícolas de cada mes. 2a ed. - Asunción: H. Kraus, 1903. 360 p.
  13. Meios praticos para combater o gorgulho do milho. Bahia: Oficinas do Diario de Bahia. 1904. 13 p.
  14. Plantas usuales del Paraguay: Alto Paraná y Misiones; nomenclatura, caracteres, propiedades a aplicaciones segun los estudios del autor, o datos de personas fidedignas o el uso que de ellas hacen los indios, incluyendo un estudio físico e industrial de las maderas. - Asunción: Tall. Nacionales de H. Kraus, 1905. - 100 p.
  15. La enseñanza agrícola. Asunción: Kraus, 1905. 34 p.
  16. Resumen de geografía botánica del Paraguay. Asunción: S.n., 1907
  17. La cubierta verde y la supreción de la escarda en las plantaciones. : s.n., 1909. 18 p.
  18. Plantae Bertonianae: les onothéracées du Paraguay. Asunción: Tall. Nacionales de H. Kraus, 1910. - 22 p.
  19. Descripción Física y económica del Paraguay: Plantae Bertonianae. - S. l.: s.n., 1910. 20 p.
  20. Contribución preliminar al estudio sistemático, biológico y económico de las plantas Paraguayas. 2a ed. - S.l.: s.n.., 1911
  21. 21. Nuevo método para el cultivo del banano: práctica del "rozado sin quemar". Puerto Bertoni: Imprenta y Ediciones Ex Sylvis, 1911. 14 p.
  22. Contribución al estudio de la gomosis del naranjo y su tratamiento. - Asunción: Imprenta La colmena, 1912. - 1 pl, 13, 4 p.
  23. Fauna paraguaya. - S.l.: s. n. , 1913
  24. Descripción física y económica del Paraguay. Asunción: Brossa, 1913
  25. Resumen de prehistoria y protohistoria de los países guaraníes: conferencias dadas en el Colegio Nacional de segunda enseñanza de la Asunción los días 26 de julio, 8 y 21 de agosto de 1913. - Asunción: J.E. O'Leary, 1914. - 1 pl. , XlV, 162 p.
  26. Las plantas usuales del Paraguay y países limítrofes: caracteres, propiedades y aplicaciones con la nomenclatura Guaraní, portuguesa, española, latina y la etimología guaraní incluyendo un estudio físico e industrial de las maderas. - Asunción: M: Brossa, 1914. - 78 p.
  27. Descripción física y económica del Paraguay. numeración novenal 31; 31:1 Introducción, nomenclatura y diccionario de los géneros botánicos latino-guaraní.
  28. Ortografía guaraní sobre la base de la ortografía internacional adoptada por los congresos de zoología y botánica, con arreglo a la ortografía lingüística adoptada por el congreso científico internacional de Buenos Aires (1910) y a la generalmente seguida por los lingüistas norteamericanos. Asunción: M. Brossa, 1914. 22 p.
  29. Tirada a parte ampliada de la monografía "plantas usuales Introducción, nomenclatura, y diccionario de los géneros latino- guaraní de la obra "Descripción física y económica del Paraguay"
  30. Continúa hasta llegar a la obra catalogada con el Nº 362.

Enlaces externos[]