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Las dos primeras obras sobre apicultura impresa en el Nuevo Mundo en idioma Español.[]

  • Las dos primeras obras sobre apicultura impresa en el Nuevo Mundo en idioma Español
  • José Manuel Bande González
  • Vicepresidencia de Apicultura del GEAM. Ministerio de la Agricultura. Cuba. E-mail mailto:turquino@minag.gov.cu Teléfonos: (537) 8845210 y 8816962
  • Las dos primeras obras sobre apicultura impresa en el Nuevo Mundo en idioma Español. PDF 550 Kb. José Manuel Bande González. 1er. Congreso de Apicultura del Mercosur. 24, 25 y 26 de Junio, 2005. Punta del Este. Uruguay.

Resumen[]

El autor constató que desde tiempos tempranos existió preocupación por los colonizadores españoles de traer las abejas desde España hasta Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Sin embargo, la introducción de las abejas europeas en Cuba fue realizada desde la Florida, después de la toma y devolución de La Habana por las tropas inglesas, en 1763. Según las referencias de la época, en 1797, aún no existían abejas melíferas en la Nueva España (Méjico), ni en otras colonias españolas de la región, excepto en Cuba. Se corrobora que las primeras noticias de la llegada de las abejas melíferas a los territorios de la América del Sur y Centro América datan de los siglos XIX y XX. En 1834, fueron llevadas a Uruguay; 1848, Chile; 1855, Argentina; 1858, Bolivia y en 1911 a Yucatán. Todas las referencias consultadas inducen a relacionar la llegada relativamente temprana de las abejas melíferas a Cuba con respecto a otros países del continente, teniendo Cuba la primicia en la publicación de las primeras obras sobre la Apicultura impresas en el Nuevo Mundo en idioma español, hecho de importancia histórica y cultural para los latinoamericanos. Antes de comenzar las indagaciones se pensaba que la obra más antigua sobre la Apicultura (impresa en Cuba) era el Manual de Apicultura, escrito por José Ramón de Villalón y Echeverría, en 1867, pues no existían otros indicios que demostraran lo contrario. Sin embargo, el trabajo plantea la teoría de que fueron las memorias escritas por los cubanos Eugenio de la Plaza y Tomás Romay, las dos primeras obras relacionadas con la apicultura impresas en el “Nuevo Mundo” en idioma español. Ambos trabajos fueron publicados en 1797, como resultado del cumplimiento de la Real Orden de 5 de octubre de 1795.

Introducción[]

Las abejas melíferas fueron introducidas en el Nuevo Mundo o Hemisferio Occidental por colonos europeos, primero en la región de América de Norte, donde los nativos la llamaban mosca del hombre blanco. En 1622, ya había de estas abejas en la colonia inglesa de Virginia (1), y en 1711 fueron llevadas a la Florida (2), territorio colonizado por los españoles.

Estudios realizados demuestran que desde tiempos tempranos los colonizadores mostraron interés por traer las abejas desde España hasta Cuba, Puerto Rico y Jamaica. Sin embargo, la introducción de las abejas europeas en Cuba fue realizada desde la Florida, después de la toma y devolución de La Habana por las tropas inglesas, en 1763 (3). Noticias posteriores a esta fecha confirman su rápida propagación por territorios de América del Norte. Ya en 1773, se encontraban en Alabama; 1780, Kentucky; 1793, Nueva York; en 1809, llegaron hasta Alaska y de allí a California, en 1830 (1 y 4).

Contrario a lo que acontecía en América del Norte y Cuba, la difusión de las abejas europeas por el resto de las colonias españolas fue extremadamente demorada. Es posible que en esto influyera el hecho de que los colonizadores encontraron, en estas regiones, abundante cera y miel procedente de las abejas nativas sin aguijón, capaz de satisfacer sus necesidades. Según las referencias de la época, en 1797, aun no existían abejas melíferas en la Nueva España (Méjico), ni en otras colonias españolas de la región, excepto en Cuba (5).

Las primeras noticias de la llegada de las abejas melíferas a los territorios de la América del Sur y América Central datan de los siglos XIX y XX: en 1834, fueron llevadas a Uruguay; 1848, Chile; 1855, Argentina (6 y 7); 1858, Bolivia (8) y en 1911, entraron a Yucatán (9).

Todas estas referencias inducen a relacionar la llegada de las abejas melíferas a Cuba en un período relativamente temprano con respecto a la colonización, con la primicia en la publicación de las primeras obras que sobre la Apicultura fueron impresas en idioma español en el “Nuevo Mundo”, hecho que, por la importancia histórica y cultural que tiene para los latinoamericanos, merece ser investigado y divulgado.

Antes de comenzar las indagaciones, se pensaba que el “Manual de Apicultura” escrito por José Ramón de Villalón y Echeverría, en 1867 (10), era la obra más antigua impresa en Cuba sobre esta rama de la agricultura. Hasta ese momento, no existían otros indicios que demostraran lo contrario.

Objetivos[]

El presente trabajo tiene como objetivo precisar cuáles fueron las primeras obras sobre la Apicultura impresas en Cuba, hacer su caracterización en el contexto histórico de la región y por su importancia histórica, para la Apicultura Latinoamericana.

Materiales y métodos[]

Fueron consultados y analizados documentos históricos conservados en el Archivo Nacional de Cuba y libros de los fondos de la Biblioteca Nacional “José Martí”. Se consultó la bibliografía disponible en la biblioteca de la Estación Experimental de Apicultura, del Grupo Empresarial Agricultura de Montaña (GEAM). Como método de investigación, fueron empleadas la búsqueda bibliográfica y la fotocopia de documentos.

Resultados[]

Las investigaciones practicadas en el Archivo Nacional de Cuba permitieron conocer la existencia de un Bando (especie de ordenanza Real), emitida por el Gobernador de España en Cuba, relacionado con la Real Cédula del 12 de junio del año 1774, documento que constituye una prueba irrefutable de la fecha aproximada en que se trajeron las abejas melíferas a Cuba y de su procedencia. Al respecto se señala en uno de sus fragmentos iniciales:

  • Pródigo el cielo en derramar sus beneficios sobre esta afortunada Isla, le ha franqueado una nueva riqueza desconocida en los tiempos anteriores; algunos enjambres de abejas traídos de la Florida durante el Gobierno del Excmo. Sr. Conde de Ricla, y esparcidos por los campos, se han multiplicado maravillosamente... (11).

Este documento es, sin dudas, el más antiguo que sobre el tema de la Apicultura ha sido encontrado en Cuba. No es un folleto o libro que se pueda considerar obra completa sobre esta temática. Debe aclararse que existe otro documento mucho más antiguo, relacionado con un frustrado intento de traer abejas a Cuba, en 1548; pero este manuscrito se encuentra en el Archivo de Sevilla (3) y es anterior a la introducción de las abejas europeas en la Isla.

Las búsquedas en el Archivo de la Biblioteca Nacional resultaron más fructíferas. Allí se encontraron varias obras de apicultura desconocidas hasta ese momento, especialmente dos de ellas, impresas en la última década del siglo XVIII (4 y 12).

Una breve caracterización de la época demuestra que durante el período comprendido entre 1763 y 1800, se produjo en Cuba una etapa de auge económico, influido por la abolición del monopolio comercial, la rebaja de impuestos, el aumento de la trata de esclavos, la intensificación de la industria azucarera y la diversificación de la agricultura con la introducción de dos nuevas ramas: la del café y las abejas melíferas (13).

En el marco internacional, ese proceso fue incentivado por varios acontecimientos históricos: la Declaración de Independencia de las 13 Colonias (1776); la Guerra de los 7 Años de España y Francia contra Inglaterra; la Revolución Francesa (1789) y la Revolución en Haití (1791), hechos que contribuyeron a la ampliación del comercio con otros puertos y aumentaron el intercambio de mercancías (13).

Esta etapa de prosperidad económica estuvo influenciada, en lo social por el “Siglo de las Luces”, el que se reflejaba en la Isla a través del “despotismo ilustrado”, ejercido por un grupo de Capitanes Generales (Gobernadores) ilustrados, entre los que se destacaron el Conde de Ricla (1763-1766), el Marques de la Torre (1771-1776) y Don Luis de las Casas (1790-1796), aliados a la burguesía criolla, contribuyendo al desarrollo de proyectos económicos y de bienestar social. Un papel importante en ese sentido tuvo la Real Sociedad Económica de Amigos del País (RSEAP), fundada en 1793 y el Real Consulado de Agricultura y Comercio de La Habana (RCACH), creado en 1798 (14).

Cuando fueron correlacionados los datos de archivos encontrados con la bibliografía consultada, se pudo conocer que las dos obras del siglo XVIII halladas eran el producto de una iniciativa del Consulado (RCACH) en coordinación con Sociedad Económica (RSEAP), en respuesta a la Real Cédula del 5 de octubre del 1795, enviada por el Rey español Carlos III al Gobernador Don Luis de las Casas, donde le manifestaba la preocupación por el estancamiento que había tenido la industria de la cera en los últimos años y le exhortaba a realizar acciones para fomentar la cosecha de la cera (5 y 15).

La cera, en esta época, constituía uno de los principales productos del comercio, tenia mucha más demanda que la miel, por su empleo en la confección de velas para garantizar el alumbrado público y los oficios religiosos. En 1770 se exportaron las primeras 25 arrobas de cera con destino al Puerto de Veracruz (12), hecho que evidencia el incremento de la demanda de cera en México. Al parecer, ya no era suficiente la producción de cera de las abejas nativas.

La producción y exportación de cera en Cuba continuó en ascenso. En su Ensayo político sobre la Isla de Cuba, Alejandro Humbolt en 1836 señaló un dato interesante, en el que se demuestra cómo, a inicios del siglo XIX, existía todavía en Méjico una gran dependencia de la cera cubana, lo que evidencia la ausencia de las abejas melíferas por estos territorios, hasta ese momento:

  • No es el producto de la abeja indígena, sino de abejas introducidas de Europa por la Florida. Este comercio no ha sido importante hasta después del año 1772... se graduó en 1803, en 42.700 arrobas (unas 485.2 TM) de las cuales 25.000 con dirección a Veracruz. Las iglesias de Méjico consumen mucha cera de la Isla de Cuba: su precio varía de 16 a 20 duros la arroba”(16).

Volviendo a la iniciativa del Consulado, esta consistió en publicar en el diario de la época, “El Papel Periódico”, una convocatoria ofreciendo un premio de trescientos pesos duros a la memoria que:

  • ...mejor manifieste los defectos y errores introducidos en el cultivo de la cera, cual se practica en el país en la actualidad, e indique más claramente el método que se deba seguir con preferencias, tanto en la cría de colmenas, como en el modo de castrarlas y beneficiar sus productos, indicando además las enfermedades de las abejas y su curación, los insectos y otros animales que las ofenden y persiguen, con el modo de precaver ambos daños” (15).

Llegado el momento oportuno para examinar los manuscritos presentados al certamen, fue constituido el jurado por cinco ministros de la RSEAP y cuatro de sus socios.

Gracias a una referencia hecha por Pablo Boloix (17) en su obra Sucinta noticia del ramo de la cera en la isla de Cuba, publicada en el año 1815, se pudo conocer que dicho jurado evalúo un total de nueve memorias, de las cuales solo se logró encontrar las dos que fueron publicadas y se desconocen hasta la fecha los autores de las otras siete memorias (17).

El 10 de diciembre de 1796, el jurado ya estaba listo para dar a conocer el veredicto final, pronunciándose a favor de la obra titulada Memoria sobre la cría de abejas y cultivo de la cera del autor Bachiller Eugenio de la Plaza (5).

La Memoria escrita por Eugenio de la Plaza demuestra, en sus 51 páginas, que el autor conocía la materia sobre la que versaba. Él expresaba un excelente contenido técnico teórico sobre el manejo de las colmenas, acorde con la época y las condiciones de la Isla; puede deducirse además, que poseía conocimientos prácticos de la apicultura, dada la manera en que describe los temas abordados. En la introducción de la memoria, quedaron expresados en síntesis los temas principales a que se refirió:

  • Fundado en ellas y en los conocimientos prácticos que he adquirido en Europa y América formaré el plan de mi obra del modo siguiente: examinaré las diferencias principales de los habitadores de una colmena y su origen: daré un examen anatómico de sus pequeños cuerpos: notaré con extensión los objetos que se deben tener presentes en el establecimiento de un Cormenar: discurriré sobre el arreglo vida y costumbre de sus moradores, entretexiendo la fábrica de sus Alvéolos, ó Celdillas, el

modo de recoger el Própolis, Cera y Miel, y el de perpetuar su especie: aquí apuntaré el mejor método de tratarlas y de exterminar los malos usos introducidos en esta Isla:

  • hablaré de sus combates, enemigos y enfermedades... No dexaré de sembrar noticias curiosas por todas sus partes para ver si logro mezclar lo útil con lo dulce” (5).

Esta memoria fue editada en 1797, por el impresor Esteban José Boloña, reconocido en esa época como el impresor oficial del Apostadero o Marina (18). Referente a la biografía De la Plaza, aun esta todo por investigar. Sólo se pudo conocer que era cubano natural de Villa Junilla y ejercía la profesión de Cirujano Latino en la Villa de Santa Clara, donde se dedicaba, además, a la crianza de las abejas (5 y 15).

De las dos memorias halladas, una fue la ya referida como la ganadora del certamen y la otra, correspondió a la obra titulada Discurso sobre los obstáculos que han impedido progresen las colmenas en la Isla de Cuba y los medios de fomentarlas, escrita por el célebre sabio cubano Tomás Romay Chacón, discurso que fue publicado a expensa de la Sociedad Económica de Amigos del País por haber merecido el accésit de la comisión evaluadora. La edición estuvo a cargo del impresor de la Capitanía General y vio la luz en 1797, según aparece en la portada del ejemplar original de la memoria hallada (12).

Romay, para hacer su discurso, se basó en la bibliografía de la época que tenía a su alcance y en los criterios de los comerciantes y cosecheros, ya que no consta en su biografía que haya tenido experiencias prácticas en el manejo de colmenas. Al respecto, el propio autor señala en la introducción del trabajo, lo siguiente:

  • Aristóteles reunió en sus especulaciones las de todos los que le antecedieron. Virgilio con la misma pluma, con el propio entusiasmo escribió la Georgia IV y la inimitable Eneida, Plinio demasiado sucinto en la historia de otros animales empleo 16 capítulos en la de este insecto. Mousset, Swammerdan, Maraldi, Reaumur a quien extractaron Valmont de Bomare y los sabios A. A. de la grande obra publicada por Diderot y D. Alambert rectificaron los escritos de los antiguos... De aquí tomaré lo que me parece en este país para multiplicar y conservar las colmenas” (12).

El discurso de Romay cuenta con 34 páginas del más alto valor para la historia de la Apicultura en Cuba. Entre los aspectos técnicos abordados se encuentran: ubicación de colmenas; enemigos de las abejas; captura de enjambres y proceso de la miel y la cera.

De forma especial, se destaca en su texto el reclamo por la abolición de la Real Orden del 11 de diciembre del 1789, en la que se prohibía el uso del Cedro para confeccionar colmenas, así como la erradicación de varios impuestos aduaneros fijados al comercio de la cera:

  • No es la derogación de la Real orden del 11 de diciembre de 1789, la única gracia que debemos solicitar de S. M. para el intento. Paréceme también muy conducente eximirla de todo derecho Real, municipal o personal. Séale lísito (sic) a cualquier vecino de esta Isla conducirla a este puerto y remitirla a los de América y a los habilitados de España, no pagando a su extracción más que seis reales por arroba y quede libre de toda contribución al tiempo de introducirla en ellos.

Redímase de pagar el diezmo a la cera de esta Isla por espacio de diez años, así como se concedió igual gracia al café, añil y algodón de ella, por Real decreto de 22 de noviembre de 1792” (12).

De Romay existe una extensa bibliografía. Nació en La Habana, el 21 de diciembre del 1764. Se graduó de Doctor en Medicina en el año 1792, especialidad en la que hizo importantes aportes para la lucha contra graves enfermedades como la Fiebre maligna, la Viruela y el Cólera. Abordó las más variadas temáticas del conocimiento, como fueron: la Botánica, la Química, la Agricultura, la Historia, la Gramática, el Arte, la Sociología, la Filosofía, y la Educación (19). De Romay, dijo el destacado historiador cubano Portuondo del Prado:

  • ... en sus escritos reveló la pasión del hombre que ama a su tierra sobre todas las cosas, que trabaja para los que viven en ella y agradece lo que otros han hecho por sus compatriotas” (14).

Conclusiones[]

Queda planteada la teoría de que fueron las memorias escritas por Eugenio de la Plaza y Tomás Romay, las dos primeras obras referidas a la apicultura impresas en el Nuevo Mundo en idioma español, afirmación que puede ser enriquecida con nuevos hallazgos por parte de especialistas estudiosos del tema. El trabajo rinde un merecido homenaje a los precursores de la Apicultura en nuestras tierras de América.

Bibliografía[]

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  • 2. Pons J. B., (1926). Manual de Apicultura. Ed. Imprenta Dorrbecher. La Habana, Cuba. Pág. 12.
  • 3. Bande J. M. (1996). Contribución al Estudio de la Apicultura, Introducción de la Abeja en la Isla. Simposio de Flora Melífera y Polinización. En Rev. Apiciencia, 2(1) 2000. Estación Experimental Apícola, La Habana, Cuba.
  • 4. Vá V., (1911). La Abeja y sus Productos. Ed. Sucesores de M. Soler. Barcelona, España. Pag. 12.
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  • 13. Portuondo, F. del P. (1965). Las Actividades Económicas. Historia de Cuba. Ed. Nacional de Cuba. La Habana. Pág. 248 - 250.
  • 14. Portuondo, F. del P. (1965). Despotismo Ilustrado en Cuba. Historia de Cuba. Ed. Nacional de Cuba. La Habana. Pág. 214 - 223 y 225 - 240.
  • 15. López, J. S. (1964) Presencia en la Vida Publica. Tomás Romay y el Origen de la Ciencia en

Cuba. Ed. Empresa Consolidada de Artes Gráficas. La Habana, Cuba. Pág. 25 - 27.

  • 16. Humbolt, A. (1998). Cera. Ensayo Político Sobre la Isla de Cuba. Ed. Fundación Fernando Ortiz. La Habana, Cuba. Pág.157.
  • 17. Boloix, P. (1815). Sucinta Noticia del Ramo de la Cera en la Isla a Fines de Marzo del Año 1815. Ed. Oficina de Arazoza Soler. La Habana, Cuba.
  • 18. Fornet, A. (2002). De Boloña a Palmer: el Fin de Siglo. El libro en Cuba. Ed. Letras Cubanas. La Habana, Cuba. Pág. 15 y 16.
  • 19. López, J. S. (1965). Discurso Sobre los Obstáculos que Han Impedido Progresen las Colmenas en la Isla de Cuba y los Medios de Fomentarla. Tomas Romay Chacón. Obras

Completas. Ed. José Maceo. La Habana, Cuba. Pág. 356 - 373.

Véase también[]

Libro en Castellano[]

  1. Ensayo político sobre la isla de Cuba. por el Barón A. de Humboldt. Segunda Edición corregida. Paris 1836. pp: 1-410. Libro Total PDF 9853 Kb. Hemos transcripto las páginas interesantes para la apicultura, sobre exportaciones de cera.
  2. Ramón de la Sagra y Peris. (1831). Libro Total. PDF 17.531 Kb. Historia económico-política y estadística de la isla de Cuba. La Habana.
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