Apicultura Wiki
Advertisement
José Gregorio Lezama
http://www.culturaapicola.com.ar/fotos/360_mus_hist_nac.jpg
Casa de los Lezama, hoy sede del Museo Histórico Nacional Argentino

José Gregorio de Lezama, (Nace en Salta en 1802-Muere el 23 de julio de 1889). Fueron sus padres José Asensio de Lezama, caballero hidalgo español de muy reconocida actuación en la sociedad Salteña, y su madre de apellido Quiñónez, posiblemente limeña. Durante su juventud participó del éxodo Jujeño, cuando los realistas invaden el norte Argentino. Fue de provincia en provincia, comerciando con ganado bovino, mulas y caballos.

Lezama y la apicultura[]

La obra de German Fassauer, titulada La colmena en su estado actual. Librería Central de Lucien, 119, Calle de la Victoria, 119, 22 páginas, Buenos Aires, Imprenta de Pablo E. Coni, calle de Cangallo 47 (actual calle Perón), 1863. Presenta el siguiente prólogo:


  • Señor D. José Gregorio Lezama.
  • Presente.

Señor de todo mi respeto: Tendría un inmenso placer de ver aceptada por Vd. la dedicatoria de este mi pequeño trabajo, como una manifestación sencilla pero inequívoca del aprecio que tanto vuestro muy humanitario carácter, como vuestras ideas altamente progresistas, han sabido inspirar al que tiene el honor de permanecer vuestro muy humilde.

                                                                         S.S.Q.V.M.B.

German Tassauer.

  • Bs. As. Agto de 1863.

Historia[]

A partir de allí, compra tierras que nadie quería comprar en subasta públicas, a muy bajos precios (en la época era muy mal visto la compra de propiedades de los difuntos, como ejemplo citaremos las de los hermanos Reinafé, fusilados, acusados de la muerte del caudillo riojano, Facundo Quiroga, como muchas otras más compradas en estas circunstancias por Gregorio de Lezama).

Según cita Leonardo Z. N. Tasca, en su libro Orígenes de Mar del Plata 1856, José Gregorio de Lezama llego a ser propietario de 300.000 hectáreas en la provincia de Bs. As. El 12 de marzo de 1847 compra a la familia Martínez Castro, tierras que en el actual partido de General Puyrredón llegaban hasta la Laguna de los Padres, y a los limites del actual partido de Balcarce, llamadas de La Harmonia (era con H en un principio).

Era un comerciante y como tal comerciaba con lo que tenía la posibilidad de hacerlo. Fue proveedor de los ejércitos de Juan Manuel de Rosas e íntimo amigo de éste, en la década de 1830, proveyéndolo de armas y pertrechos durante la Batalla de los Libres del Sur, en el año 1839. Se casa con Carolina de Alzaga, descendiente del primer alcalde porteño (por lo que obtiene prestigio social y político). A la muerte de ésta, se casa con su hermana Ángela de Alzaga. De su primer matrimonio tuvo un hijo llamado Máximo, quien fallece joven en circunstancias desconocidas, en un viaje a Europa.

En 1850 compra tierras en nuestra zona a Baudrix. Las mismas, eran llamadas De Los Blandengues, porque había allí un destacamento con un sargento y ocho soldados para frenar la avanzada indígena hacía la llamada civilización en aquellos tiempos, en el pueblo de Chascomús.

En el año 1874, dona tierras para el paso del ferrocarril y para dependencia y casa de los empleados del mismo, en la zona de nuestro distrito, participando del directorio del" ferrocarril del Sud", de capitales argentinos.

Fue también amigo del general Bartolomé Mitre y proveedor del estado en aquella época. Se cree que fue uno de los que pidieron la creación de nuevos partidos hacía el sur, surgiendo de la ley 422 del 25 de octubre de 1865 el antiguo partido de Biedma, en nuestro distrito.

Participó de las negociaciones de la llama "Triple Alianza", entre Uruguay, Brasil y Argentina, en la guerra contra el Paraguay. Tenía gran prestigio social y político, algunos autores coinciden en señalar que era un filántropo, ya que realizaba donaciones muy importantes a la beneficencia pública, como también se lo consideraba mecenas de artistas (como ejemplo citaremos su amistad y protección a José Hernández, autor del Martín Fierro, reconocida obra, entre otras).

En el año 1876, dos años después de la llegada del ferrocarril a estas tierras, pidió a la legislatura bonaerense de la época la creación de un pueblo en nuestra zona, presentando planos en el cual se preveían, quintas, solares, terrenos, presentando los lugares en donde se construirían futuras dependencias públicas, escuela (el predio para la escuela era el que ocupa hoy la centenaria escuela nº 12 Francisco P. Moreno) e iglesia, los cuales serían donados al efecto.

La legislatura de la prov. de Bs. As. pide a el Consejo Deliberante de Chascomús informes de factibilidad y este se expide negativamente argumentando que geográficamente la zona presentaba bajíos, espadaña y no presentaba caminos transitables hacía los centros urbanos de la época, (esta información esta debidamente documentada en el archivo histórico de el museo de nuestro pueblo).

José Gregorio de Lezama fallece el 23 de julio de 1889, su viuda vende las tierras a una compañía inglesa. En el año 1898 las tierras son compradas por don Manuel José Cobo, fundando la Cabaña La Belén, y posteriormente Las Barrancas, pero esta es ya otra parte de la historia de los precursores de nuestro pueblo.

Parque Lezama[]

Las divergencias surgidas entre sus herederos y el buen tino de su viuda, están en el origen de la celebridad eterna del señor Lezama. En efecto, hacia 1897, doña Ángela Álzaga decidió malvender a la ciudad de Buenos Aires su esplendida quinta, a condición de que los porteños honraran a perpetuidad el apellido de su marido. De allí surgió el bello y mundialmente famoso Parque Lezama.

La residencia, asentada en el mismo sitio donde Don Pedro de Mendoza fundó por primera vez Buenos Aires, pasó por manos españolas, norteamericanas e inglesas antes de ser comprada por nuestro comprovinciano, por ese entonces un exitoso comerciante.

En manos salteñas, la propiedad se amplió y se reconvirtió hasta alcanzar las cimas del buen gusto europeo. Para satisfacer las aficiones de su esposa, Don José Gregorio de Lezama construyó los más hermosos jardines de que Buenos Aires tenga memoria, adornándolos con cenadores, pérgolas y finas estatuas de mármol.

Estos jardines albergaron enfermos de cólera y duelos mortales. Bajo sus árboles caminaron personajes de Ernesto Sábato y de Julio Cortázar, además de los millares de paseantes contemporáneos. Los salones del palacio, hoy convertidos en sede del Museo Histórico Nacional, fueron testigos discretos de negocios, tertulias, pavanas y conjuras políticas. Cumplían, en este sentido, idénticas finalidades que ciertas elegantes residencias en las serranías del oeste de San Lorenzo.

Cualquier curioso en rastrear los orígenes de tan inmensa fortuna, lo tiene fácil si acota su interés al período porteño de don José Gregorio; pero las dificultades serán enormes si su curiosidad le llevara al ámbito de la Salta natal.

Se sabe, por ejemplo, que don José Gregorio de Lezama, además de su famoso Parque, fue propietario de la inmensa estancia Laguna de los Padres (84 mil hectáreas adquiridas tras una merced de su dilecto amigo el Restaurador), que hoy alberga nada menos que a Mar del Plata, de cuya fundación participó activamente al lado de su amigo Peralta Ramos; y de la estancia Santa Rita donde se asentaría después el municipio de Balcarce.

Tras la provechosa amistad con Rosas, fue primero banquero del General Urquiza (fuerte exportador al mercado inglés), y mas tarde brazo ejecutor de determinadas operaciones del General Mitre (financió, por ejemplo, en 1863, el desembarco en el Uruguay de unitarios argentinos al mando del General Flores; eran tiempos en donde los sitios y bloqueos eran cosa de militares porteños y no de gobernadores entrerrianos).

Fue socio nada menos que de don Henry Tomkinson en negocios ganaderos e integró, con un porcentaje significativo del capital, la sociedad anónima concesionaria del Ferrocarril Central Argentino. Pero su fortuna se consolidó verdaderamente gracias a la confianza que despertaba en el General Mitre quién le asignó el rentable papel de proveedor principal del Ejercito de la Triple Alianza.

El hecho de que, pese a su origen salteño (del que estaba sinceramente orgulloso), Don José Gregorio Lezama encabezara la burguesía mercantil del puerto (así lo sostiene el historiador Fermín Chávez), podría llegar a poner en duda algunos de los cimientos sobre los que se asienta aquella lineal construcción que divide a porteños y provincianos.

Hoy el Parque y el Museo pueden recorrerse con provecho. Mas aún, ahora que, en sus inmediaciones, acaba de reabrir el Bar Británico. Los devotos del Beato Pedro González, pueden además rezar en su memoria en la vecina iglesia de San Telmo.

El Parque Lezama se encuentra ubicado en la intersección de las calles Defensa y Brasil, en la Ciudad de Buenos Aires. Según algunos historiadores, la zona donde está ubicado el parque fue el lugar donde Pedro de Mendoza realizó la primera fundación de Buenos Aires en 1536. El predio tuvo diferentes destinos: a finales del siglo XVIII pertenecía a Manuel Gallego y Valcárcel, luego fue comprado en remate público por Daniel Mackinlay y finalmente por el inglés Carlos Ridgley Horne. Horne amplió los terrenos al comprar tierras vecinas y construyó una mansión sobre la calle Defensa, pero en 1852, con la caida de Juan Manuel de Rosas tuvo que exiliarse en Montevideo. El predio fue vendido en 1857 a José Gregorio Lezama, que anexó terrenos hasta ampliar el predio hasta la calle Brasil. Lezama remodeló la mansión y convirtió el predio en un importante parque privado, ya que era aficionado a la botánica. Al morir, su viuda vendió en 1894, y por un bajo precio, el predio a la Municipalidad con la condición que sea convertido en un parque público, que debería llevar el nombre de su marido. En la lujosa mansión fue instalado en 1897 el Museo Histórico Nacional de Argentina o Museo Histórico Nacional; en sus salas se exiben más de 50.000 piezas relacionadas con la historia de la Argentina hasta 1950.

Está emplazado sobre una barranca natural. Algunos afirman que en las inmediaciones tuvo lugar el primer asentamiento de esta ciudad; a esta concepción se opone Paul Groussac, que afirma que tuvo lugar en la Vuelta de Rocha. A fines del siglo XVIII, la Real Compañía de Filipinas instaló en el parque el depósito de negros esclavos.

En el año 1806, durante la Primera Invasión Inglesa, el General Beresford entró por la calle San Martín (hoy Defensa) derribando las últimas fuerzas locales en la Barranca de Marcó (hoy Parque Lezama). Años más tarde, el inglés David MacKinley instaló aquí su quinta frente al río. Sobre el edificio flameaba la bandera inglesa, por ese motivo la gente se acostumbró a llamarla la quinta de los ingleses.

Luego de sucesivos dueños, en el año 1857, el comerciante salteño José Gregorio Lezama adquirió la propiedad, la rodeó de un cerco alto de rejas de hierro y enriqueció el ambiente forestal con plantas y árboles exóticos. Hacia 1871, durante la epidemia fiebre amarilla, la residencia funcionó como lazareto. En 1889, a la muerte Lezama su viuda Angela Álzaga vendió la propiedad a la comuna con la condición de que se convirtiera en un parque público que llevara el nombre de Parque Lezama.

Advertisement