Apicultura Wiki
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El control químico -antibióticos- es un aliado que sobre todo en el caso de la loque americana no puede ni debe sustituir los métodos usuales de prevención y de lucha, sino simplemente integrarlos y mejorarlos. El apicultor que usa productos químicos no debe escudarse en la falsa ilusión de que este hecho basta para darle el éxito, sino que por el contrario debe ser consciente que aquello implica una reiterada atención por parte suya.

La acción de los mismos se limita a un momento muy especial en el ciclo de vida de la bacteria, la etapa vegetativa de intensa multiplicación y crecimiento bacteriano, no así en la etapa esporular. Expresado en otros términos los antibióticos no tienen acción sobre las esporas, éstas solo disminuirán en su número por la acción propia del apicultor al desinfectar o esterilizar los materiales contaminados. De esto se desprende que la aplicación medicamentosa sólo se recomienda cuando la enfermedad está presente en el apiario y no en forma preventiva, además, siempre deberá ir acompañada de la puesta en practica de medidas higiénico profilácticas de los materiales afectados. Un antibiótico eficaz para el tratamiento de la enfermedad es el clorhidrato de oxitetraciclina. Este puede ser aplicado a la colmena de diversas maneras:

  • En polvo: se mezcla el antibiótico en la dosis total por colmena (1.200 gr.) con azúcar impalpable en cantidad necesaria para 4 – 6 aplicaciones de 25 gr. cada una (en caso de núcleos se recomienda la mitad de la dosis) y se procede a su aplicación: Esta puede ser:
    • Por espolvoreo: se aplica sobre los cabezales de los cuadros de cría en la cámara de cría una dosis de 25 gr. de la mezcla evitando que la misma entre al interior de las celdas con cría para que el producto no toque a las larvas ya que en caso contrario las abejas limpiarán las celdas y retirarán las larvas sucias. También se puede aplicar la mezcla haciendo un circulo alrededor del área de cría sobre los cabezales de los cuadros. De esta manera se suministra la dosis total en 4 –6 veces a intervalos semanales (200-300 mg. por vez de antibiótico).
    • En sobres o paquetes. la mezcla total se coloca en sobres o paquetes hechos con papel absorbente sobre la cámara de cría. Se puede aplicar en un solo sobre la dosis total o dividir la misma en dos aplicaciones espaciadas, una cada quince días.
  • En jarabe: se mezcla el antibiótico en la dosis recomendada anteriormente en un jarabe alimenticio y se suministra a intervalos semanales. Debemos considerar que dado que el antibiótico se degrada en medio acuoso en un lapso de 48 horas, éste debería ser preparado en la cantidad necesaria a aplicar en el momento y entregado a la colmena de modo tal que el mismo sea consumido rápidamente por las abejas, no siendo así almacenado en los panales. Además en la época de suministrar el antibiótico de esta manera no debería haber entrada de néctar a la colmena dado que en esas circunstancias la abeja no llevaría rápidamente el jarabe medicado, alterándose el producto.
  • En tortas medicadas: actualmente no se recomienda la aplicación del antibiótico de esta manera dado que el consumo de las mismas es muy variable por parte de las abejas lo cual podría traer aparejado el consumo de subdosis del medicamento y la posible aparición por ello de cepas resistentes de Paenibacillus larvae al mismo mediante esta metodología.

De acuerdo a estudios realizados por Alippi, A.M. (1996) se ha observado que un alto porcentaje de cepas de Paenibacillus larvae presentes en Argentina muestran un grado variable de resistencia al clorhidrato de oxitetraciclina.

Otra droga que pude ser empleada como alterativa al tratamiento con clorhidrato de oxitetraciclina es el tartrato de tilosina. Se puede suministrar a razón de 1,5 gr. de tilosina mezclado con 100 gr. de azúcar impalpable y 80 gr. de gelatina de cereza en sobres de papel absorbente o paquetes (paper pack) en una sola aplicación sobre la cámara de cría. Otra forma de preparación sería mezclando 1,5 gr. de tartrato de tilosina con 200 gr. de azúcar impalpable y entregado en una sola aplicación o en dos espaciadas una cada 15 días.

Es interesante notar que desde el punto de vista profiláctico, para ninguna otra enfermedad como para la loque americana tiene importancia no tanto la habilidad del apicultor para mantener sus colmenas fuertes y vigorosas, cuanto su capacidad para librarlas, en los limites de lo posible, mediante oportunas medidas preventivas del contagio directo o indirecto, impidiendo la aparición de las enfermedades o si ya están presentes de su difusión.

Las opciones para el control de esta enfermedad (destrucción o tratamientos con antibióticos) dependerán de varios factores, entre otros: el momento del año en que se presenta el problema, el tamaño de los apiarios, el número de colmenas afectadas por la enfermedad, el grado de infección e las colmenas: leve, moderado o grave, el tipo de manejo de las colmenas, otras enfermedades presentes, el costo de los equipos apícolas, la infraestructura que disponga el apicultor y el país, los presupuestos destinados por los gobiernos para programas de lucha, la legislación sanitaria existente y sobre todo la colaboración de los apicultores, factor de suma importancia en cualquier programa de control de enfermedades que desee implementar sea a nivel zonal, regional o nacional. Si bien es fundamental la participación individual del apicultor, lo es mas aún su integración en grupos de productores para facilitar el manejo y control de esta enfermedad.

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